El primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) ha reiterado el compromiso inamovible de su Ejecutivo con el desarrollo de las energías renovables, aunque ha exigido medidas drásticas para limpiar la imagen del sector. Durante su participación en un foro sobre gobernanza e integridad en el condado de Changhua, Cho admitió que el progreso de la transición ecológica se ha visto ensombrecido por la intervención ilícita de determinados empresarios, políticos locales y funcionarios corruptos.
Para atajar esta situación, el mandatario anunció un endurecimiento generalizado de los controles, instando a las fuerzas policiales, a la fiscalía y a las agencias anticorrupción a intensificar sus investigaciones para erradicar cualquier tipo de malversación. Cho enfatizó la necesidad de establecer un entorno de inversión totalmente transparente, que garantice la seguridad jurídica de las empresas que operan dentro de la legalidad y proteja a los funcionarios públicos que realizan su trabajo de forma honesta.
El primer ministro recalcó que la energía verde debe desprenderse del estigma social que arrastra por los escándalos del pasado, transformando la percepción ciudadana para que sea vista como una política de Estado positiva, transparente y fundamental para el futuro del país. Para ello, instó a las autoridades a aprender de los patrones delictivos de casos anteriores para prevenir nuevos esquemas de extorsión y fraude en los procesos de licitación y adjudicación.
Por último, Cho Jung-tai argumentó que la segunda transición energética no es un capricho político, sino una exigencia insoslayable para la supervivencia económica de la isla. Recordó que el uso de energías limpias es actualmente un requisito indispensable en las cadenas de suministro mundiales, por lo que Taiwán necesita un suministro eléctrico verde y abundante para consolidar su liderazgo tecnológico global y satisfacer la demanda de su población e industria.