El Diálogo de Seguridad de Taipéi 2026, impulsado por el Instituto de Investigación de Defensa y Seguridad Nacional, se ha inaugurado con la participación de expertos y líderes políticos de diversas naciones democráticas. El foro tiene como objetivo principal debatir sobre los desafíos actuales de seguridad y la necesidad de establecer un consenso global frente a las crecientes amenazas autoritarias en la región del Indopacífico.
Durante el evento, el director del Instituto Americano en Taiwán, Raymond Greene, destacó que la paz en el estrecho de Taiwán es crucial para la estabilidad económica mundial. Greene explicó que la estrategia de Washington se basa en la diplomacia para evitar malentendidos, el refuerzo de alianzas estratégicas en la región y un apoyo decidido para que Taiwán consolide sus propias capacidades defensivas.
Greene rechazó categóricamente la idea de que la preparación militar de Taiwán sea una provocación, argumentando que la disuasión es el único camino viable para propiciar un diálogo pacífico con China continental. En este sentido, resaltó las ventajas estratégicas y tecnológicas de Taiwán para desarrollar una «guerra asimétrica» que logre disuadir cualquier intento de invasión al encarecer drásticamente los costes logísticos y operativos para el adversario.
A modo de conclusión, el representante estadounidense reiteró que los esfuerzos conjuntos de Taiwán y Estados Unidos no buscan la victoria en un escenario bélico, sino la prevención absoluta del mismo. Para ello, instó a aplicar las lecciones extraídas de conflictos internacionales recientes, manteniendo una mejora constante en las defensas de la isla sin caer en la complacencia.