Las nuevas normativas de control fronterizo de China continental, que entran en vigor el 15 de septiembre, han suscitado gran preocupación en Taiwán. En un simposio reciente, expertos y autoridades advirtieron que la normativa otorga facultades excesivas a las autoridades continentales, incluyendo restricciones de salida encubiertas y la inspección arbitraria de teléfonos móviles y ordenadores, lo que eleva el riesgo de detenciones arbitrarias bajo ambiguos pretextos de seguridad nacional.
El presidente de la Asociación de Intercambio de Élites de Asia-Pacífico, Wang Chih-sheng (王智盛), destacó que las medidas están dirigidas al control tecnológico e industrial, poniendo en una situación vulnerable a empresarios y profesionales del sector tecnológico de Taiwán. Además, advirtió que la revisión de datos digitales podría ser utilizada para penalizar a los ciudadanos taiwaneses por las opiniones políticas, afiliaciones o creencias religiosas de sus familiares y conocidos.
El subsecretario del Consejo para los Asuntos de China continental (MAC, siglas en inglés), Shen You-chung (沈有忠), confirmó un aumento preocupante de ciudadanos taiwaneses que han perdido contacto tras viajar a China continental. El Gobierno ha emitido alertas específicas para funcionarios, empresarios, religiosos y profesionales de la tecnología, alertando sobre un posible incremento del temido escenario en el que los viajeros logran cruzar la frontera pero se les impide salir del territorio chino.
Desde el ámbito legal, el juez Hsu Kai-chieh (許凱傑) analizó que esta legislación dota a Pekín de un arma jurídica bidireccional. La amplitud de la definición de "seguridad e intereses nacionales" no solo facilitará la prohibición de entrada a individuos considerados incómodos, sino que permitirá a las autoridades chinas ejecutar bloqueos de salida contra cualquier disidente político o religioso.