Chen Tsui-lien (陳翠蓮) ha asumido la dirección de la Academia Histórica con el firme propósito de reforzar la justicia transicional en Taiwán. Su nombramiento, a petición expresa del presidente Lai Ching-te (賴清德), busca actualizar la narrativa histórica de la isla, que en muchos sectores sigue influenciada por los relatos de la pasada época autoritaria, y atajar la polarización existente en la identidad política de la sociedad taiwanesa.
El principal eje de su gestión será desmentir la manipulación conceptual que busca desprestigiar a las instituciones actuales. Chen denunció que movimientos políticos contemporáneos se han apropiado indebidamente de nombres históricos, como el movimiento "Tangwai", para tachar al gobierno democrático de "dictadura electa", una retórica que, a su juicio, daña los cimientos democráticos y exige una clara diferenciación histórica entre democracia y autoritarismo.
En segundo lugar, la nueva directora se enfocará en estructurar la narrativa histórica colectiva de la comunidad taiwanesa. El objetivo es resaltar el proceso de resiliencia del país, desde su aislamiento diplomático hasta convertirse en un referente mundial, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la cohesión social a través de una memoria compartida común a todos los ciudadanos.
Finalmente, Chen abordará los capítulos más dolorosos del pasado autoritario. Esto incluirá la delicada gestión de los recién desclasificados archivos de espionaje estatal, equilibrando la necesidad de buscar responsabilidades y hacer pública la verdad histórica sobre los antiguos informantes con el deber de proteger la privacidad y prevenir la revictimización de quienes sufrieron vigilancia y represión.