La Oficina Presidencial ha respondido con firmeza a un reciente informe de la agencia Reuters, el cual recoge estimaciones de funcionarios estadounidenses sugiriendo que la probabilidad de un conflicto armado en el estrecho de Taiwán a corto plazo es baja, pero podría intensificarse a partir de 2028 si el presidente Lai Ching-te (賴清德) consolida un cuarto mandato para su partido político. En este contexto, la Presidencia taiwanesa ha dejado claro que sus políticas no se verán condicionadas por análisis prospectivos ni por la coerción externa.
Kuo Ya-hui (郭雅慧), portavoz de la Oficina Presidencial, recordó que las tácticas intimidatorias de Pekín no constituyen un fenómeno novedoso asociado al actual gobierno, sino una constante geopolítica que la isla lleva enfrentando desde la instauración de los comicios presidenciales por sufragio directo en 1996. Kuo destacó que, a lo largo de estas tres décadas de madurez democrática, la sociedad civil taiwanesa ha demostrado una resiliencia inquebrantable, negándose sistemáticamente a sacrificar su modelo de libertades civiles a cambio de apaciguar al régimen comunista.
En su declaración, la portavoz situó el comportamiento agresivo de China continental no solo como un problema bilateral, sino como el principal factor de desestabilización para toda la arquitectura de seguridad del Indo-Pacífico. La portavoz hizo referencia a la creciente militarización del mar de China Meridional y Oriental, recordando que las principales potencias de la región, incluyendo a Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, ya han condenado de forma unánime cualquier intento de alterar el orden internacional mediante el uso de la fuerza.
A modo de conclusión, Kuo Ya-hui reafirmó que la hoja de ruta estratégica de la administración de Lai Ching-te pasa por forjar una disuasión creíble basada en la modernización de sus propias fuerzas armadas y en la creación de una robusta resiliencia defensiva a nivel social. Todo ello, amparado por una red de alianzas internacionales sólidas, con el objetivo irrenunciable de salvaguardar la paz en el Estrecho, proteger la prosperidad económica del país y mantener inalterable el statu quo democrático de la isla.