Taiwán ha entrado en una sociedad super envejecida donde una de cada cinco personas es anciana. Sin embargo, el pensamiento actual sigue anclado en la idea de que "los ancianos son iguales a los vulnerables". Las políticas basadas en el "bienestar social" pueden exacerbar la escasez de mano de obra, el deterioro fiscal y el conflicto generacional. Los expertos sugieren elevar las políticas de envejecimiento al Yuan Ejecutivo, con una agencia gubernamental central que proponga soluciones interministeriales integrales para crear una estrategia nacional para la "tercera vida" en una sociedad super envejecida.