Hoy vamos a hablar de un joven que, con apenas seis años de carrera artística, logró cambiar para siempre el rumbo del arte moderno en Taiwán. Un joven que murió trágicamente a los 26 años, pero cuya luz fue tan intensa que, cien años después, seguimos intentando descifrar los secretos ocultos en sus lienzos.
Su nombre era Chen Chih-chi (陳植棋).