En Taiwán, la tradición no es algo que solo pertenece al pasado. Muchas de sus costumbres religiosas siguen vivas y forman parte del día a día de la sociedad. A lo largo del año, templos y comunidades organizan festividades llenas de color, música y simbolismo que reúnen a miles de personas.
Estas celebraciones, dedicadas a distintas deidades, combinan rituales antiguos con expresiones culturales modernas. Procesiones, danzas, fuegos artificiales y representaciones artísticas convierten las calles en verdaderos escenarios donde la fe, la historia y la identidad cultural se encuentran. Uno de los ejemplos más conocidos son las peregrinaciones en honor a Mazu, la diosa del mar, que movilizan a enormes multitudes y atraviesan distintas regiones del país.