En 2007 se lanzó el iPhone; en 2008, la empresa taiwanesa HTC produjo el primer teléfono Android del mundo. En aquel entonces, la industria de la telefonía móvil estaba cambiando gradualmente su enfoque de la comunicación a los microordenadores. Mientras que las marcas tradicionales como Nokia aún luchaban con su transformación, las empresas taiwanesas, ya con amplia experiencia en el sector informático, aprovecharon la oportunidad para ascender.