La frase que hoy nos convoca fue pronunciada recientemente por el astronauta de la NASA, Kjell N. Lindgren, conocido en Taiwán por su nombre en chino, Lin Qi-er. Y es una descripción visual que mezcla la precisión científica con una profunda ternura por la tierra que lo vio nacer.
La Tierra presenta hermosos colores blancos, azules, verdes y marrones, y Taiwán es una joya verde en el Océano Pacífico.
¿Cómo se ve nuestra isla, a la que llamamos "Formosa", a cientos de kilómetros de distancia flotando en la inmensidad del universo? ¿Qué lazos invisibles conectan a un astronauta estadounidense con las calles de Taichung?