Ya han pasado más de un mes después de la implementación de los aranceles recíprocos de EE. UU. sobre Taiwán, además de los impactos negativos que enfrentan las industrias manufactureras tradicionales, como las licencias sin sueldo y la reducción de los horarios de trabajo, el sector agrícola, en particular la dorada taiwanesa en el sector de la acuicultura y las orquídeas en el sector de la floricultura, ha sido el más afectado. Ante el temor de que el aumento de precios pueda disuadir a los consumidores estadounidenses, las empresas están absorbiendo las pérdidas arancelarias del 20 %. Sin embargo, sin soluciones a largo plazo, las empresas admiten que trasladar el aumento de los costos a los consumidores estadounidenses podría ser su último recurso para sobrevivir.