Levántate temprano por la mañana para bucear en los mares tropicales de Kenting, en la costa sur de Taiwán. Por la tarde, cruza el Trópico de Cáncer y ponte una chaqueta de plumas para lanzar una linterna celestial en el pueblo montañoso de Pingxi. Este tipo de excursión de un día, que recorre casi 400 kilómetros, no requiere zapatillas de rubí como las de Dorothy de El Mago de Oz ni la nube mágica de Sun Wukong. Basta con el Tren de Alta Velocidad de Taiwán (THSR) para hacer posible esta aventura en un solo día.
Viajar en el THSR es como abrir una ventana. Desde las ciudades, los paisajes naturales y las costas a lo largo de la ruta, el viajero puede descifrar rápidamente la silueta de Taiwán. Entrar al Museo del Ferrocarril de Alta Velocidad de Taiwán, ubicado en el Centro de Gestión de Operaciones del THSR, frente a la Salida 5 de la Estación de HSR de Taoyuan, es como abrir una puerta a la historia del THSR. Desde los planos de ingeniería y la I+D técnica hasta las operaciones de seguridad y eficiencia entre bastidores, el museo da a cada signo de rápido progreso un significado que se puede comprender y recordar.