El gobierno ha asignado un presupuesto para la distribución universal de efectivo de 10.000 NT$ para 2025, a la que pueden optar incluso los extranjeros con permiso de residencia permanente y los recién nacidos durante dicho período. Sin embargo, esta política de distribución universal, presentada como una forma de "compartir los frutos de la economía" y "responder al impacto de los aranceles", excluye a los trabajadores migrantes extranjeros, principalmente del sector manufacturero, que también son una parte vital de la fuerza laboral de Taiwán, e incluso a las personas sin hogar con ciudadanía taiwanesa.
Hoy conoceremos los pormenores de esta controversia.